El ajuste celebrado con una motosierra por el presidente de la Nación recorta donde más duele: salud, educación, alimentación y vivienda. Recorta bien lejos de la casta. El trabajo en Argentina demanda cada vez más horas de vida y se convirtió en el trabajo por sobrevivir a la motosierra que arrasa sobre las condiciones mínimas que garanticen una adecuada calidad de vida. Conversamos con Rosa Medina, docente e integrante de la Comisión de Mujeres y Familiares del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) desde la cual acompaña la lucha de su pareja y todos los despedidos de FATE.
Por Marcelo Otero para ATE VRN
La historia de Rosa es un prisma desde el cual ver la historia de muchas mujeres que tienen que cuidar, trabajar y luchar para sostener la vida propia y la de su familia. Rosa es docente de primaria en la provincia de Buenos Aires y desde el 18 de febrero pasado reparte las horas de sus días entre la Comisión de Mujeres y Familiares de SUTNA que acompaña a los más de 900 trabajadores despedidos de FATE entre los que se encuentra su pareja, y cuidar a su madre, de 77 años que requiere de atención médica de PAMI, la obra social de los jubilados que hoy se encuentra en una crisis profundizada por el gobierno de Javier Milei y que deja el servicio al borde del colapso sanitario.
A mediados de abril el Juzgado Laboral N°17 dictó una medida cautelar ante un recurso de amparo presentado por el SUTNA que buscaba garantizar el pago de todos los salarios de la nómina de trabajadores, tal como lo indicaba el convenio firmado por FATE y el sindicato hasta junio de 2026. Al reconocer la vigencia del acuerdo, la justicia impuso un embargo por más de tres mil millones de pesos a FATE que deberá cumplir con el pago de todos los salarios alcanzados por la vigencia del convenio.
Rosa celebró esta decisión
y afirmó que estamos contentos con este fallo que salió a favor de los
trabajadores, pero consternada con todo lo que está pasando, con las marchas de
los jubilados que están siendo reprimidos y la gente con discapacidad y de las
universidades, que siguen sin poder lograr nada. Yo tengo a mi mamá a mi cargo
y ahora con esto de PAMI, estamos en una situación muy compleja. Mañana tengo
una entrevista para ver si le dan uno de los medicamentos que sí o sí necesita,
cuenta Rosa que ve en su relato el reflejo de las historias de tantas otras
mujeres. La crisis por el desfinanciamiento de PAMI implicó que el personal de
salud inicie medidas de fuerza que, ineludiblemente, repercutieron en la
atención a los jubilados y jubiladas. Es muy frustrante porque mi mamá tiene
77 años y gracias a Dios me tiene a mí. Muchos viejos no tienen la facilidad de
que haya un familiar que les esté ayudando a, así que es complicado,
comenta Rosa Medina.
Motosierra y reforma laboral. Un modelo a medida del capital financiero
Javier Madanes Quintanilla, es sin dudas uno de los empresarios millonarios más poderosos del país, es hijo y sobrino de los fundadores de FATE y socio principal de la empresa de neumáticos. Vale señalar que Quintanilla también controla Aluar, la única productora de aluminio del país.
En tiempos de motosierra y
desindustrialización la historia de FATE es la historia de una empresa insignia
de la industria argentina, se fundó a inicios de 1940 y de ser una pequeña
empresa de telas impermeables a partir de 1945 se transformó en la única
fábrica de producción de neumáticos y cámaras para automóviles y camiones. Por
eso Rosa explica la relevancia de FATE más allá de los 950 despidos y afirma
que, es la única empresa a nivel nacional que fabrica ruedas de gran porte,
ruedas para colectivos, camiones y ambulancias. Todo lo que sea de gran porte
lo hacen en FATE, Pirelli y Bridgestone hacen neumáticos para autos y motos.
Entonces, frente a esta situación bélica que estamos atravesando en el mundo FATE
es la única que puede llegar a salvarnos si entramos en una crisis. Esto es
parte de la lucha que da un sindicato que tiene bien claro cuál es la meta, que
es cuidar al obrero y que el obrero tenga un sueldo digno y que pueda llevar a
su casa el plato todos los días para comer.
El compañero de Rosa
trabaja en FATE desde hace 18 años y el 18 de febrero pasado la vida de los 950
trabajadores y sus familias se transformó abruptamente. Ese primer día fue
muy duro para todos los que no estábamos ahí. Yo estaba en el trabajo y me
enteré por una pantalla, mi compañero estaba ahí. Fue muy duro como esposa
sostener eso, porque tenía que estar dando clase y seguir diciendo que el mundo
era maravilloso cuando mi mundo se estaba derrumbando. Pero el sindicato se
puso la 10 y siguió luchando a la par de los de los obreros.
Ese 18 de febrero al
regresar de las vacaciones y retomar sus tareas en la planta de San Fernando el
conjunto de trabajadores se enteró del cierre. Mi compañero fue a la puerta
y había un cartel que decía que la fábrica había cerrado, sin previo aviso. Y
después empezaron a caer los telegramas de despido, contó Rosa Medina. Los
despidos fueron 950, pero en este contexto tenés mucho más, porque está la
gente que limpia, la del comedor, la de mantenimiento, la que viene a cortar el
pasto, los de seguridad, de transporte, los transfer que se encargaban de
llevar a la gente desde determinados lugares a la fábrica.
Inmediatamente los
trabajadores se organizaron y ocuparon pacíficamente la fábrica para resguardar
sus puestos. Realizaron asambleas acompañadas por el sindicato que, tal como
señala Rosa, no trabajaron unilateralmente sin tener en cuenta lo que opina
la base. Así se decidió que iban a quedarse y hace casi 50 días que están ahí.
Hemos hecho muchos festivales para mantener esta visibilización, se presentó
la Delio Valdez, Peteco, eventos donde veíamos el apoyo total, tanto de la
gente, de la familia, de la gente de FATE, como también el apoyo del barrio. Para
nosotros fue muy importante el apoyo del barrio, porque el barrio también
depende de FATE, el señor que tiene el kiosco de enfrente, el señor que viene a
venderle a los chicos las empanadas, la del café…
Aunque los trabajadores
sostienen que los libros contables de la empresa no demuestran la solidez
necesaria para argumentar un proceso de quiebra, Madanes Quintanilla sostiene
que el cierre es definitivo. Por eso hizo un lockout para cerrar la fábrica.
El sindicato empezó a solicitar que la empresa pague el mes adeudado, que fue
febrero y la empresa contestaba ‘si vos no trabajaste, ¿qué vas a cobrar?’
‘Pero no es que no trabajé, yo estuve todos los días acá en la puerta de la
fábrica. Vos no quisiste abrir la puerta’. Entonces empezaron a mandar otra
tirada de telegramas que decían que si vos querías cobrar el sueldo tenías que
llamarlos a ellos. Y ellos no te echaban, te ofrecían cierta cantidad de dinero
para que te vayas solo, un retiro voluntario.
La Comisión de Mujeres y Familias de SUTNA
No es la primera vez que
Madanes Quintanilla se presenta en quiebra, pero tampoco es la primera vez que
la organización de las mujeres y las familias se activa para acompañar a las y
los trabajadores. Nacimos el 7 de marzo de 2017, cuando Madanes Quintanilla
quiso poner un preventivo de crisis cuando estaba de presidente Macri. Entonces
ahí empezamos a movilizarnos y a demostrar que no es solamente un operario, sino
que atrás de cada operario hay una familia.
La realidad de cada
trabajador es también la de su familia, por eso Rosa cuenta historias en las
que se encuentra reflejada. Tenemos compañeros que sus esposas se quedan en
las casas a cuidar a sus hijos con discapacidad, o sus padres con discapacidad,
o padres de los propios compañeros que se tienen que ir a trabajar. Nosotras
empezamos a mostrar ese lado.
El cierre de FATE coincidió
con la aprobación en el Congreso de la reforma laboral impulsada por el
gobierno. Se trata de la legislación más regresiva en materia de derechos
laborales. Lejos de modernizar, la reforma legaliza la precarización y opera en
beneficio de las empresas. Para los trabajadores de FATE y sus familias fue
un tema que nos atravesó muy duro porque salíamos a luchar, a decir que no a la
reforma laboral y en el medio de esto fue el cierre de la fábrica. Pero
nosotros entendemos que las dos cosas van al mismo punto. Si queremos volver a
abrir la fábrica tenemos que seguir luchando contra la reforma laboral. Las dos
cosas van de la mano, contó Rosa.
Trabajar en la docencia,
cuidar de sus seres queridos y acompañar las luchas no deja tiempo al descanso
y afecta la salud emocional. A mí me atraviesa muy duro porque mi compañero
está ahí desde hace 18 años. Nunca íbamos a decir que la fábrica se va a
cerrar. Una de las chicas me decía: "Rosa, vos sos la que va al frente
cuando nosotras, las que estamos en casa, no podemos ir". Es una mochila
muy grande, pero a su vez me llenó de orgullo porque las chicas confían en que
la Comisión de Mujeres está haciendo un buen papel y las representa lo mejor
que se puede. Yo siempre digo, yo no sé de política, pero te puedo explicar
cómo se enseña la suma y una resta. Sé que el sindicato lo está dando todo y
nos está representando también muy bien.
Mientras el conflicto
persiste y los plazos judiciales se agotan en la fábrica hay una guardia
permanente de trabajadores. Nunca queda vacía la fábrica, afirma Rosa y
en su relato esa afirmación es también una bandera que se alza con la
convicción de saber que esa lucha no es solo por los 950 despidos. La
fábrica va a abrir porque es por lo que luchamos todos los días y es por lo que
nos levantamos, desde el lugar que nos toca, desde nuestro rol en esta pelea. Estamos
convencidos que el sindicato va a seguir peleando y va a pelear hasta el final.

Comentarios
Publicar un comentario