RELATOS SALVAJES I- Escenas de las últimas semanas en la Argentina- La derecha chocó el bondi

La última semana de diciembre, Javier Milei presentó al Congreso, para su tratamiento en sesiones extraordinarias, un proyecto de ley que a través de 600 artículos introducía reformas de diferente orden con las que se pretendía dar respuesta a una supuesta emergencia que abarcaba todas las dimensiones de la reproducción material y simbólica de la vida. Entre las principales medidas del proyecto era posible encontrar reformas fiscales, privatizaciones, desregulaciones y la habilitación al recrudecimiento de las prácticas disciplinadoras y represivas. Dada la envergadura del proyecto, diputados de diferentes bloques plantearon la imposibilidad de su tratamiento en comisiones en el tiempo estipulado, sin embargo, los falsos debates siguieron su curso.


Se presentaron alrededor de 70 expositores de la sociedad civil en un intento de analizar la viabilidad y conveniencia de las diferentes reformas introducidas sin que los debates introducidos torcieran las voluntades compradas en otros ámbitos. Los intereses corporativos que empujaban y sostenían la avanzada de un proyecto abiertamente antipopular, pro mercado y antiestatista, construían sus propios acuerdos por fuera del recinto al punto tal que el dictamen de mayoría firmado para su tratamiento fue modificado en una reunión por demás turbia en el Hotel Savoy. Así las cosas, el miércoles 31 de enero lxs diputadxs se encontraron tratando un proyecto de ley cuyo dictamen final desconocían. Esta situación irregular impulsó el pedido de los bloques de UxP y el FITU de que el proyecto volviera a comisiones. La moción no prosperó y luego de tres días de debate y violencia tanto dentro como fuera del Congreso, el viernes 2 se aprobó el proyecto en lo general quedando habilitado así su tratamiento artículo por artículo.


Con este último objetivo se retomaron las sesiones el martes 6 por la mañana. Para las 19 horas, el bondi ya había chocado: la ley volvía a comisiones y, en ese mismo acto, a foja cero en su tratamiento. ¿Qué fue lo que pasó para que el bloque de La Libertad Avanza tomara una decisión que había sido fogoneada por la oposición en la primera sesión? La respuesta es una combinación de torpeza política, inflexibilidad e inoperancia técnica. El gobierno perdió el apoyo de los gobernadores de la “oposición dialoguista” al negarse a introducir modificaciones al mecanismo de compensación para la caja de las provincias y, así, diputados de jurisdicciones hasta el momento aliadas, como Córdoba y Salta, votaron por la negativa una serie de artículos. También hubo cambio de votos al interior del bloque de LLA: Carolina Píparo fue tildada de comunista (!) por su propio partido por este motivo. Lo cierto es que luego de ver recortadas las emergencias que habilitaban al presidente a hacer uso de facultades extraordinarias, el oficialismo comenzó a vivenciar la desaprobación de los artículos que definían estas facultades. Para el momento en que se sometería a votación el artículo correspondiente a las privatizaciones, la LLA arrastraba una seguidilla de negativas que auguraban la derrota para un punto central del proyecto. Luego de un cuarto intermedio, el jefe de la bancada de LLA presentó como moción el retorno del proyecto a comisiones. La moción se aprobó casi unánimemente y lxs diputadxs de la oposición no pudieron menos que aplaudir: sin que el oficialismo fuera plenamente consciente de lo que acababa de hacer, la ley ómnibus volvía a foja cero.


El presidente Milei desde Israel expresó su enojo por lo sucedido del modo en que suele hacerlo: a través de posteos, reposteos y likes en las redes. La imagen del presidente devenido en Terminator, una cita en hebreo que refiere al castigo que Moisés aplicó al pueblo judío por su inconducta, el apoyo a tuits que bregaban por el cierre del Congreso, son solo muestras de la actividad en redes del presidente que se encontraba en una gira internacional. Dicho sea de paso, en el marco de esta gira, ese mismo lunes el presidente recibió una advertencia del grupo Hamas en el que se lo instó a revisar su decisión de trasladar la embajada argentina al territorio palestino actualmente ocupado por Israel. El revés sufrido por el fracaso de las negociaciones con sus propios aliados no redundó en una actitud reflexiva, por el contrario, resultó en una avanzada violenta contra sus nuevos enemigos y en una serie de gestos políticos que exponen el peso que el capricho y el revanchismo tiene en la base de las decisiones del primer mandatario.


Los días subsiguientes a la caída de la Ley Ómnibus desde el gobierno se reinstauró la doctrina Chocobar, que habilita el uso de armas de fuego por parte de la policía cada vez que se presuma la inminencia de un delito o la imposibilidad de mantener el orden. Se trata de una definición que da carta blanca a la policía para el gatillo fácil y la represión. Por otro lado, se avanzó en la desregulación del transporte quitando todos los subsidios a nivel federal y habilitando a las empresas a definir de manera autónoma el valor del boleto, y en un movimiento que hizo ruido incluso al interior de LLA se presentó un proyecto de ley para derogar la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Si no estuvieran en juego nuestros derechos y el valor real de nuestro salario, quizás nos sería más liviano leer estas acciones en términos de patéticos manotazos de ahogado de un gobierno que no cede pero tampoco logra consensos al interior de la derecha.


Durante el debate en el Congreso hubo una disputa en torno al valor de ser “de derecha”. Como pocas veces antes en la historia argentina el “ser de derecha” aparecía en los discursos como una marca distintiva, un valor agregado a la palabra de quien exponía su posición. Pronunciarse a favor del capitalismo, independientemente de lo que se votara luego, validaba la intervención y habilitaba el juego político. Fueron los votos enmarcados en estos discursos los que torcieron el destino de la Ley Ómnibus; en este sentido, lo que presenciamos la semana pasada fue a la derecha comiéndose a sí misma, al capitalismo salvaje haciendo lo que mejor sabe hacer: especular. Y ahora, lo que vemos al observar a Macri sobrevolando los restos del desastre, es a la misma derecha intentando reorganizarse para que la fisura que generó el choque del bondi no terminé provocando el hundimiento del Titanic. ¿Qué rol jugó y juega el arco progresista y de las izquierdas en este escenario tan corrido a la derecha? ¿Dónde estuvimos y qué hicimos mientras la derecha jugaba su propio juego? Lxs invitamos a leer la segunda parte de los relatos para reflexionar con nosotrxs sobre estas preguntas.




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